Nadie es indispensable, todos somos remplazables.

Colaboración Opinión
Por Erick Granados
Pasamos nuestra vida pensando que somos imprescindibles para todo el mundo: trabajo, amigos, parejas, etc. Pero no nos damos cuenta que en cualquier momento nos pueden cambiar, hacer a un lado, despedir o simplemente terminar con nosotros. La dura y cruel realidad, que muy pocos de nosotros afrontamos, es que solo somos irreemplazables para nosotros mismos.
La única persona para la cual no tenemos un reemplazo somos a nosotros mismos, debemos aprenderlo y sobre todo aceptarlo. Así deberíamos vivir nuestra vida, no tanto pensando que siempre voy a tener seguro mi trabajo, mi pareja o mis amigos, sino más bien, hasta cuando mi contrato con esa entidad, persona o grupo continuará. Puede ser un contrato de por vida, por unos meses o quizá solo por unos cuantos días. Nuestra tarea es no permitir que nadie ni nada se convierta en algo único para nosotros, pues recordemos que nosotros no lo somos para nadie.
¿Quién no ha perdido su puesto de trabajo, después de haber sido uno de los pilares fundamentales de su compañía?, el primer día éramos trabajadores estrellas, pero resulta que después ya no hacemos tanta falta.
Y ¿quién no ha experimentado la rara sensación de sentirse solo y abandonado por sus amigos?, ¿no se suponía que le caía muy bien a todos y que estarían ahí para lo que yo necesitara? Estos y muchos interrogantes más se presentan al momento de ver que ya no somos tan necesarios como pensábamos nosotros.
Ama intensamente, trabaja esforzadamente y comparte con tus amigos tanto así como si fueran tus hermanos. El que seamos irreemplazables no quiere decir que tengamos que dejar de dar todo lo que podemos estando con otros, al contrario, demos más, démoslo todo y nunca dejemos de hacer nuestro mayor esfuerzo en cada cosa que nos propongamos, por pequeña que parezca.
Si lo damos todo, si nos esforzamos al máximo y le sacamos la mayor potencia al motor de nuestra voluntad nunca seremos irreemplazables, ¿por qué? Por el simple hecho de que nunca nos buscaran reemplazo y si así lo hiciesen tendremos disponible toda suerte de destinos que nos sean satisfactorios.
Esto de ser reemplazables tiene un estrecho vínculo en el camino de la independencia, si queremos ser independientes debemos aprender que nadie es único. Seamos independientes y no dejemos que nadie se vuelva indispensable para nosotros

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